lunes, 10 de agosto de 2009

EL MÁRMOL

El mármol es un material muy apreciado en la construcción y en la decoración de las viviendas. Su aplicación dentro de los hogares se está extendiendo de manera asombrosa a todas las estancias. Desde la cocina al baño, pasando por el salón y los dormitorios, esta roca se utiliza en la fabricación de suelos, muebles, escaleras, encimeras, paredes e, incluso, sanitarios.
Dependiendo de nuestra capacidad adquisitiva y de las necesidades que se nos planteen a la hora de ornamentar el piso o chalé, podremos elegir entre una amplia variedad de tipos, colores y precios.
La misma naturaleza es la que provee al hombre de los componentes del hogar moderno. El mármol en concreto, es una piedra en forma de carbonato de la familia de las calizas metamórficas extraída de las canteras. Llamó la atención de sus descubridores por lo compacto de su textura y por su estructura de cristales muy finos. Sobre su base caben multitud de operaciones, desde el pulido o las capas de barniz, hasta su cincelado creando formas en bajo o en alto relieve.
La experimentación llegó a conseguir que, a través de la adición de sustancias colorantes, el aspecto de esta caliza variara en multitud de tonalidades. Además, los efectos visuales alcanzados contemplan las vetas o las machas. Los metales óxidos, por su parte, imprimen de forma natural el aspecto del jaspe. Otra de las prácticas habituales es la unión de otras rocas irregulares con diferentes ángulos con la ayuda de una pasta especial. La imaginación traspasa las cotas más altas con la aparición de mármoles en ingredientes tan extraños como las conchas o los fósiles.

Hay que ser consciente de que el mármol es frágil y que tiene tendencia a rayarse, por lo que en su preparación se suelen agregar líquidos tratantes para mejorar su dureza. Por eso, los discos que se utilizan para su corte en el ámbito industrial, están compuestos por aglomerados especiales de diversos grados, dependiendo de la dureza de la piedra en cuestión. Es importante para las compañías dedicadas al negocio del mármol contar con herramientas de corte precisas, puesto que no se puede desperdiciar piedra. Igualmente, los diámetros de estos discos varían en función de las necesidades.

En el mundo de la decoración, podríamos estipular varias clases de mármol. Así pues, tendríamos por un lado el pulido, de aspecto brillante y muy liso, que es muy resistente gracias a la técnica de abrasión que se le aplica, pero es más vulnerable a líquidos de carácter ácido. Hay que tener cuidado porque resulta resbaladizo en suelos. Por norma general, tras el pulido, se suele aplicar un barniz para que esté protegido. Por otro lado, tendríamos el mármol apomazado, que ofrece un tacto liso pero exento de brillo, es decir, mate. Este último es el indicado en zonas exteriores porque evita los resbalones, agarrándose bien a las suelas.
El efecto contrario, es decir, el hecho de que el mármol sea rugoso al tacto, se alcanza con la variante del abujardado, que distribuye pequeños cráteres de forma homogénea, que serán más o menos profundos y acusados dependiendo del tiempo que se trabaje con la pieza y la fuerza que se aplique. Si queremos que el abujardado sea menos perceptible, podemos decidirnos por el mármol arenado, que impulsa chorros de arena a alta presión para puntear la superficie. Estos dos acabados son indicados cuando queremos dar un toque rústico o envejecido a alguna estancia.
Para mantener el buen aspecto de suelos y objetos que han tomado este elemento como principal materia prima, hemos de tener en cuenta si estamos ante un mármol que ha sido pulido o barnizado. Aunque el alcohol de quemar se presenta como una primera opción asequible, el tricloroetileno resulta un limpiador más eficaz para el primer tipo de mármol. Procederemos a aplicarlo con un algodón y, en el caso de que las manchas fueran de grasa, se recomienda, tras el tricloroetileno, cubrir la superficie con polvos de talco que, una vez transcurridos unos minutos, retiraremos con un paño limpio.
Cuando el mármol se fracture o se rompa, no quedara más remedio que limpiar los trozos desprendidos con alcohol, aplicar un pegamento especial, poner celo transparente sobre la grieta y, una vez seca la cola, lijar y pulir para disimular la grieta, además de abrillantarlo.
Es vital para la conservación del mármol tal y como llega a casa el primer día, no verter ningún tipo de producto de rango abrasivo encima. En el caso del barnizado, éste debe tratarse delicadamente, probando primero los productos de limpieza en un pequeño rincón para comprobar su posible agresividad. El mantenimiento del mobiliario realizado en mármol pasa por el uso de agua y jabón, amoniaco o alguna cera especial de venta en establecimientos especializados.

El paso del tiempo ha hecho evolucionar de forma asombrosa el tratamiento de este elemento. Las técnicas de tallado y grabado se han enriquecido gracias a métodos modernos como la adición de color con pigmentos. El envejecimiento del mármol también se puede llevar a cabo con diferentes sustancias de origen natural o químico y, además, se puede conseguir una protección extra contra el desgaste y las inclemencias a través de barnizados.
Aparte de los colores, es posible el conglomerado por medio de otras piedras y la incrustación de metales o piedras preciosas. Asimismo, el mármol es una piedra que admite la impresión por fotograbado gracias a su porosidad. Así pues, las posibilidades son infinitas, sólo hay que tener una idea y los especialistas en mármol intentarán aplicar todos sus conocimientos.
Si no queremos hacer una inversión demasiado grande, tenemos la opción de 'marmolizar' una superficie. El objetivo que se busca con el marmolizado es darle a un material que no es mármol, aspecto de como si lo fuera realmente. Este efecto se consigue teniendo muy claro el diseño y los colores. De hecho, se recomienda tener un trozo de mármol auténtico como modelo para no equivocarse. Siempre podemos comenzar con un trozo de madera y experimentar en él para después acometer la obra final.
La base recibe un barniz coloreado y antes de que éste se seque completamente, se pasa a frotar con cuidado y suavidad esta superficie. Las capas de pintura se suceden automáticamente y, si nos atrevemos, podemos alternar pinturas de otros colores. Llegamos después al veteado final, que se realiza sobre la pintura seca ayudado de un pincel delineador y en el mismo sentido de la aplicación de la pintura. Es una operación complicada que requiere de nuestros cinco sentidos.
Como sugerencia, advertimos de los veteados más comunes. Sobre áreas blancas, las vetas que mejor lucen son aquellas que registran tonalidades azules o grisáceas. Si lo que se pretende es trabajar una superficie oscura para imitar el mármol negro, las opciones más populares son las vetas amarillas, desde la gama de los ocres a los dorados. El rojo también puede quedar muy bien sobre el negro, dando la sensación de estar ante una pieza de rojo indio. Si el material del que disponemos es rojo, las vetas que mejor lucen son las blancas.

No hace falta ser dueño de un palacio o de una mansión para disfrutar del mármol. Muchos piensan que se trata de un material exclusivo para personas de altos ingresos, pero en realidad, es más asequible de lo que la mayoría piensa. El diseño se deja contagiar por las formas sugerentes de la piedra e imprime a los rincones de nuestra vivienda clase y distinción. En los tiempos que corren, las tendencias se encaminan hacia el minimalismo y los aires clásicos, por lo que las tallas de esta roca visten de modernidad a la casa.
El catálogo de productos en el que puede participar el mármol es amplísimo pero, por norma general, se establecen dos tipos de trabajos, aquellos que se planifican o se realizan de forma serial, existiendo una producción fija e incluso stock. Es el caso de las encimeras, suelos, paredes, cantoneras y cualquier tipo de revestimiento. En el otro extremo se encontrarían aquellos trabajos separados de la producción industrial que implicarían la intervención de artesanos. Estos trabajos de encargo van desde las cenefas más creativas hasta los mosaicos, las chimeneas, los escudos heráldicos y, en resumen, cualquier mueble u objeto decorativo que se nos ocurra.
Muchas veces, la imaginación crea combinaciones asombrosas llenas de elegancia. Si se dispone, por ejemplo, de un loft o de una casa de dos pisos, podemos encargar la fabricación de una escalera con peldaños de mármol. Para crear un efecto bonito y personalizarlo, unas cenefas esculpidas en la parte frontal de cada peldaño, quedarán magníficas.
Estas tallas en mármol pueden aplicarse también en otras zonas de la casa que queramos resaltar, como, por ejemplo, los marcos de una puerta que dé entrada a una parte importante de la casa, como el salón. También pueden realizarse cenefas en las paredes del baño, rodeando el espejo o en el borde la bañera y del lavabo. Si disponemos de una chimenea, también podemos combinar la piedra con metal e incluso optar por la mezcla de colores y efectos ópticos.
Existe un destino para el mármol verdaderamente histórico: el arte funerario. Desde tiempos inmemoriales, las grandes casas aristócratas, los ricos mecenas, la nobleza de todos los siglos y las diferentes monarquías han elegido mármol para levantar mausoleos, ángeles tristes y demás esculturas durmientes del cementerio. La excentricidad de muchos de estos adinerados ha convertido tumbas y sarcófagos en auténticas obras de arte, unas exquisitas, otras, demasiado recargadas.
Por último, señalar que los escudos de armas, heráldicos, placas conmemorativas, indicativas, esculturas y otro tipo de expresiones artísticas han recurrido al mármol como uno de los materiales más nobles que existen.

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